El colibrí pasa por tu camino

Una preciosa leyenda maya cuenta que los dioses crearon al colibrí para tomar y llevar de aquí para allá los pensamientos y deseos de unos hombres a otros. Era considerado un ser divino. Otro de sus mágicos atributos era recoger las almas desprendidas después de la muerte y ocultas en las flores y llevarlas amorosamente al Paraíso. La letra del colibrí pide permiso para pasar por vuestro camino y rondar a su alrededor llevándoles lo mejor de un ser, a través de la magia de las palabras.

«La escritura es la pintura de la voz». Voltaire

¿Por qué escribir?

Porque me encantaba la composición, que era un ejercicio de redacción que dejaban de tarea en el colegio… y quedó arraigada la costumbre. Para evadir la realidad: siendo una niña escribir me permitía enajenarme y apartar de mí una mórbida y perturbadora realidad. Mientras escribo aprendo, imagino, entiendo… y las palabras (algunas) irradian una fuerza inconmensurable que me contagia y renueva.

Escribo por placer, por afición y por aflicción. Siempre tengo al lado un cuaderno y un lápiz para cuando algo me aguijonea por dentro, musas, ángeles, fantasmas, demonios o extraños resortes de la conciencia… poder atraparlos. También porque leo y una cosa lleva a la otra y esto me hace sentir viva, exaltada y puedo llorar, maldecir y liberar lo que siento, compartir mis inquietudes, salir de mi realidad, huir y sumergirme en otra mejor. Porque es la terapia, el remedio que más me ha resultado para enmendar mi vida y paliar mi tristeza e inconformidad. Además de algún modo tengo que protestar, compartir experiencias… y tal vez llegar al corazón de alguien.

«Escribir es flotar en el vacío»Rosa Montero.

Ya planté un árbol y tuve hijos, pero aún no he compartido mis escritos y soy más yo escribiendo que hablando. Porque es un ejercicio necesario para la memoria; contra el olvido. Adoro las palabras y mientras escribo puedo escogerlas, saborearlas, corregirlas… esto lo hago a solas y siento que me aporta sentido y equilibrio, es mi forma de meditar.

La «comedia humana» está ahí, y no puedo ser indiferente. Debo crear, ensayar, plantear, porque hay quienes no tienen voz, ni rostro, quienes no están interesados en pensar y ya he vivido así por mucho tiempo, indiferente a la realidad, pero ahora estoy despierta… alerta… y recuperé mi voz.

Porque es lo único que no me hace perder el tiempo. El tiempo se detiene cuando escribo y no hay mejor razón que esta.


A ti que tuviste la paciencia suficiente para leerme, te envío ex toto corde, la energía del Colibrí, su belleza, armonía, colorido y ligereza.

2 respuesta a “El colibrí pasa por tu camino”

    1. Así es Andrés. Estamos habitados por libros que nos cambian y nos hacen pensar desde la perspectiva de otros al leerlos. Pero al escribir es como si leyeramos la vida o la robaramos, otorgándole un cariz propio.
      Muy apreciado tu comentario.

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